Tener una vida saludable

En los últimos años vienen apareciendo cada vez más artículos en revistas y publicaciones científicas relacionados con la calidad de vida. Todos ponen énfasis en tratar de vencer el sedentarismo, considerado el enemigo público número uno al ser responsable de muchas enfermedades crónicas.

Las estadísticas revelan que en las grandes ciudades aproximadamente 70 por ciento de la población es sedentaria, observando cómo la actividad deportiva decrece a partir de los 14-15 años y se hace muy manifiesta en las edades adultas. Nuestro país muestra en sus estadísticas resultados similares por lo que se han puesto en marcha distintos programas tendientes a luchar contra la inactividad.

Pero si bien es importante aconsejar la actividad física recreativa diaria, no debemos olvidar que nuestra salud es agredida por otros factores relacionados con el medio ambiente, con consecuencias en la nutrición. La contaminación, la radiación, el tabaquismo, los rayos UV, los pesticidas, y el procesamiento previo de los alimentos, producen una disminución de hasta el 40 por ciento en la cantidad de nutrientes que ingerimos.

La exposición permanente a esos factores ambientales afecta a nuestro organismo produciendo radicales libres. Éstas son sustancias que han perdido un electrón en su última órbita y tratan de buscarlo atacando a las moléculas sanas de carbohidratos, proteínas ó lípidos, entre otras, produciendo un proceso en cadena, hasta dañar incluso nuestro ADN a nivel nuclear y contribuyendo al envejecimiento celular.

Si bien algunos radicales libres atacan a virus y bacterias, en general cuando aumentan en forma desmedida como consecuencia de las fuentes arriba mencionadas y producen un desequilibrio, conocido como estrés oxidativo, pueden desencadenar estados precarcinogenéticos.

Nuestro organismo posee defensas contra estos agentes a través de los llamados antioxidantes endógenos como son las catalasas, glutación peroxidasa y superóxido dismutasa, que se encuentran en las mitocondrias y en el citoplasma celular. Pero muchas veces esta primera defensa es superada por la mayor producción de radicales y debemos recurrir a los conocidos antioxidantes exógenos como la vitamina C y la vitamina E, uno de los más poderosos antioxidantes. ¿Dónde se encuentran? Las frutas y verduras actúan como antioxidantes, protegen al ADN contra las mutaciones, fortalecen el sistema inmunitario, y representan un elemento importante a favor de la salud, junto a vitaminas antioxidantes como la C, y E además de minerales como el selenio, el zinc, cobre, y ácidos grasos esenciales como el omega 3, el omega 6 ó el omega 9, consumidos en forma equilibrada.