La actividad física regular moderada podría reducir la morbilidad y mortalidad por COVID-19

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La actividad física regular y de intensidad moderada mejora el sistema inmune y reduce las chances de enfermarse así como la mortalidad por infecciones respiratorias, lo cual tendría una potencial relevancia ante la pandemia de COVID-19, según un informe publicado por el Dr. David Nieman en el Journal of Sport and Health Science.

Niesman es profesor en la Universidad Estatal de los Apalaches, y director del Laboratorio de Performance Humana del Campus de Investigación de Carolina del Norte (NCRC). Fue vicepresidente del Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM), y presidente de la Sociedad Internacional de Ejercicio e Inmunología.

Este reporte compiló varios estudios realizados sobre la relación entre la inactividad física, la obesidad y la edad avanzada, con las complicaciones de salud generadas por el COVID-19. Entre sus hallazgos, se encontró que el ejercicio aeróbico regular de entre 30 y 60 minutos mejora la vigilancia contra patógenos.

Esto se produce ya que la actividad física estimula el intercambio continuo de glóbulos blancos entre el torrente sanguíneo y los tejidos del cuerpo, y su importancia reside en su “valor clínico para las personas obesas con comorbilidades, así como para las personas mayores”, dice Nieman.

En base a los datos que menciona el informe, el médico recomienda hacer entre 150 y 300 minutos por semana actividad física de intensidad moderada. “Hasta que se sepa más, este modelo se puede aplicar a (la lucha contra) la COVID-19, con alta probabilidad de que el riesgo de morbilidad y mortalidad sea moderado”.

Ya en abril, un estudio realizado por el Dr. Zhen Yan de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, Estados Unidos, había demostrado que este tipo de entrenamiento podría reducir el padecimiento de síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) que afecta entre el 3% y 17% de los pacientes con coronavirus.

Su descubrimiento expone que la razón de este beneficio es la presencia de superóxido dismutasa extracelular o EcSOD, un antioxidante secretado por los músculos de manera natural, pero cuya producción se estimula especialmente gracias al ejercicio cardiovascular.

“Se observa una disminución del antioxidante en varias enfermedades, incluida la enfermedad pulmonar aguda, la cardiopatía isquémica y la insuficiencia renal”, menciona Yan. Por lo tanto, su informe sugiere que incluso una sola sesión de entrenamiento aumenta su producción.

“No podemos vivir aislados para siempre. El ejercicio regular tiene muchos más beneficios para la salud de lo que sabemos. La protección contra esta enfermedad respiratoria grave es solo uno de muchos ejemplos. Si bien nos esforzamos por aprender más sobre sus beneficios, no tenemos que esperar hasta saberlo todo”, concluye Yan.

 

 

Fuente: Mercado Fitness

 

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