Cómo mantener la diabetes a raya

La práctica de actividad física es muy recomendable para todas las personas, pero si sufres diabetes hacer ejercicio se convierte casi en una obligación para ti. Pero, ¿qué hace el ejercicio para mantener la glucemia a raya?

 

Practicar deporte de forma regular provoca la activación de innumerables mecanismos que harán que el índice de azúcar en sangre se mantenga en su sitio. Entre otros muchos factores, aumenta la sensibilidad de la insulina hasta por lo menos 24 horas después de su práctica, además incrementa el consumo de hidratos de carbono por parte del músculo y evita también los picos de azúcar después de las comidas.

Esto se debe, sobre todo, a que el músculo almacena azúcares dentro de sí para poder usarlos de forma rápida en cualquier actividad de la vida cotidiana. Durante el ejercicio esos depósitos se van consumiendo y disminuyendo. Una vez que terminas de hacer ejercicio el organismo se vuelve más sensible a la insulina para que éste transfiera el azúcar de la sangre al músculo y que sus depósitos de energía vuelvan a llenarse.

Por si fuera poco, el ejercicio mejora la capacidad pulmonar y en los músculos la extracción de oxígeno de la sangre. O lo que es lo mismo, mejora la eficiencia del músculo disminuyendo la sensación de fatiga durante el ejercicio. Además te sentirás más fuerte, más ágil y más activo. Eliminarás el estrés y saldrás de la rutina. Estarás con mayor vitalidad y prevendrás muchas de las complicaciones asociadas a la diabetes. Realizar deporte de forma regular aumentará el consumo de grasas lo que hará que disminuya la resistencia a la insulina y por lo tanto podrás disminuir las dosis de insulina lenta o basal.

Pero no acaban aquí las ventajas, el ejercicio reduce la presión arterial hasta 80 y 100mmHg tanto en presión arterial sistólica (alta) como en la diastólica (baja). Aumenta la longitud, grosor y luz arterial, mejorando así el flujo de la sangre. A su vez también reduce el riesgo sobre la producción de trombos y adhesión plaquetaria. Previene la aparición de la diabetes tipo 2 y, en estos pacientes, disminuye la posibilidad de necesitar inyecciones de insulina para mejorar su tratamiento. Llegando a ser más potente que el uso de metformina. Y lo mejor de todo, nos sentimos estupendos ya que aumenta la autoestima, autoconfianza y la percepción y seguridad en nosotros mismos.

Se recomienda que la realices ejercicio al menos tres veces por semana, ya que sus efectos positivos desaparecen al cabo de tres días independientemente del nivel o condición física. Antes de comenzar un programa de entrenamiento habla con tu médico o endocrino para que te indique las limitaciones que puedas tener.